Opinión

POR LAS MARIPOSAS NARANJAS

Por Erick Morales.

Para hablar de este día, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer es necesario ponernos en contacto con su origen, conocer los datos iniciales, el origen y los puntos a cubrir,  a pesar de las múltiples expresiones de este nuevo siglo productos de las luchas feministas de los siglos anteriores y situaciones desventajosas históricamente aún mantenemos muchos, por no decir, se conservan en un 80 por ciento las costumbres o roles antiguos, impuestos hacia las mujeres, cuya raíz no ha sido alejada de la sociedad.

El comienzo de este día, toma relevancia debido a las hermanas Mirabal, quienes fueron brutalmente asesinadas por ser mujeres y activistas en busca de la defensa y lucha de sus derechos contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), en la misma fecha, pero del año 1960 en la República Dominica. En año de 1981, tuvo lugar el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá, Colombia,  además  fue marcado el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, en memoria de las hermanas Mirabal, como un pequeño antecedente no directo pero relacionado, se celebró, dos años antes, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la cual, dentro de sus motivos hace un especial hincapié en la vulneración de diversos derechos previamente establecidos de manera genérica a todos los seres humanos, bajo el término “Hombre”; aunque la necesidad de establecer un cumulo mayor y de atención especializada a las mujeres es producto de la discriminación hacia ellas así como de su vulneración frente a las conductas y funciones sociales o estatales, “…entorpece el pleno desarrollo de las posibilidades de la mujer para prestar servicio a su país y a la humanidad,…”

Para el año 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 48/104 para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la cual define el tipo de violencia como ” todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Siguiendo este camino, en 1999, dicha Asamblea confirmó y proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En nuestros días, a 70 años de los actos de lesa humanidad cometidos hacia las hermanas Mirabal, la violencia contra la mujer sigue siendo el obstáculo casi invencible para lograr una igualdad sustantiva, desarrollo, paz y el respeto de los derechos humanos de mujeres, niñas y adolescentes. Sumado a ello, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el punto cinco, dentro de sus metas “…Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación…”  y concadenado al punto diez “…Reducir las desigualdades y garantizar que nadie se queda atrás…”, no podrán cumplirse sin ponerle fin a la violencia contra mujeres y niñas.

Las variables, las cuales, son vistas como justificación del actuar de manera violenta contra las mujeres, suelen afectar en una etapa específica, pero con repercusión en todas las demás. Dentro de los pseudo factores, podremos encontrar alguno de los siguientes o la convergencia de más de dos o incluso tres, por lo cual vale la pena enunciarlos y no limitarlos, debido a la existencia de una violencia en especial, se sujeta a condiciones particulares; la edad (las niñas, adolescentes, mujeres jóvenes o pertenecientes a la tercera edad), Sexualidad e identidad de género (lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex), situación migratoria  (migrantes, refugiadas, desplazadas), pertenencia a una etnia (pueblos indígenas, minorías étnicas o afrodescendientes), condición de salud (mujeres y niñas que viven con el VIH, por citar alguna condición dentro de las miles existentes), con alguna discapacidad, pigmentocracia, situación económica y su situación jurídica (el estar cumpliendo pena privativa de la libertad en Centros de Reinserción Social)[1].

Para tomar el tema en nuestro país debemos iniciar con preguntas fundamentales.

¿Realmente podemos hablar de la no violencia contra la mujer en México, donde tiene que existir una ley para proteger la intimidad de las mujeres, ante el abuso de aquellos con quien deciden compartirla, quienes la hacen publica al compartir en grupos en las redes sociales, paginas donde la venden o por medio chats uno a uno?¿Cómo garantizar la igualdad entre hombre y mujeres según el artículo 4 de nuestra Constitución, cuando los representantes del “pueblo” no han hecho una autocrítica y cambiado su discurso? ¿Cómo escuchar a las voces en busca de ayuda cuando terceros hacen más allá para mantenerlas silenciadas?

Hoy, con una fecha de importancia extrema, la lucha de las hermanas y muchas otras no ha terminado, el tener diversas manifestaciones a lo largo del año, tan marcado por una contingencia sanitaria, cuyo discurso violentador, se mantiene vivo, en funcionarios públicos o ciudadanos, entre los casos sonados, son las desatinadas declaraciones del presidente, en la cual, si bien trata de dar contexto del cuidado de adultos mayores como la “tradición, en que las mujeres cuiden a los abuelitos, porque son más apegadas que los hombres” revela la perpetración de la desobligacion de los hombres con respecto a sus progenitores y los roles de género que “dictaban” la responsabilidad única de la mujer en el cuidado del hogar y sus habitantes, trayendo así la Epístola de Melchor Ocampo a nuestros días, esta última también esbozada en su actuar por el Senador con licencia y precandidato a la gobernatura de Nuevo León , Samuel Alejandro García Sepúlveda, a través de sus transmisiones vía Facebook con su esposa, la forma de tratarla e intento en medios de aminorar sus acciones degradantes, vistas en las mismas.

Realmente sea han cambiado esas “tradiciones” o solo aquellas que están cerca del centro, parece inverosímil creer en esta aseveración, incluso en estos puntos, la preponderancia del “rol de la mujer” sigue en pie, evitando su crecimiento y en muchas ocasiones, siendo violentadas por buscar una mejor vida, atacadas al salir, en repetidas ocasiones o siempre, criticadas por su forma de vestir, maquillaje, la cantidad de melanina en su piel y su forma de hablar. Esta idea no dista de las concepciones de los 80’s donde eran lastimadas por sus padres y madres al usar un labial de color rojo, diciéndoles “eso solo es para prostitutas” ideas que por mucho siguen pregonando, así como ver en forma de desprecio a aquellas mujeres quienes se desempeñan como trabajadoras sexuales, quitándoles con expresiones su dignidad. ¿Qué no es tiempo de cambiar de fondo estas formas y actuares de la sociedad en general, un cambio integral? Creo que el cambio principal, radica con más énfasis en los hombres, las conductas hacia las mujeres, no en un dicho de buenas intenciones sino en un actuar directo, firme y concreto, sin solapar a los sujetos violentadores por más cargos públicos o grados de estudios tenidos, promoviendo, como en la justicia transicional, la no repetición de los actos, no exclusivamente para una determinada mujer o en un espacio o foro, dando pie a un verdadero cambio.

En segundo término, que situaciones les depara a las demás mujeres, niñas y adolescentes ante esta situación, donde se evita su instrucción o llega a ser limitada o muchas veces las costumbres de la región donde viven, se ven obligadas a vivir con personas distintas a la familia efecto de su venta, costumbre socialmente aceptada en esas regiones, siendo una fuente de ingresos para su familia o un gasto necesario para la otra, dándolas a quien más llene las necesidades económicas o vaya de acuerdo a las costumbres de los poblados con énfasis en sus rituales de casamiento por motivos de ver a los jóvenes platicando a altas horas de la noche o hayan acudido a un lugar solos, siendo así su presunción de actividad sexual o “deshonro”, suficiente para celebrar, obligar y cobrar por las niñas, adolescentes o mujeres, sumando a ello, la edad a manera de factor que aumenta su plusvalía, mientras más jóvenes más deberán pagar los padres del novio. Esto último hablando en términos de edades aproximadamente iguales entre los obligados a casarse; sin embargo, la diferencia entre “el comprador” puede ser mayor, en ambos casos, la existencia forzada de matrimonio infantil, aunque cobra relevancia alarmante, el hecho de una niña de doce años se vea, obligada, en un matrimonio con un hombre de cincuenta.

Frente a estas últimas, las sociedades civiles como “YO QUIERO, YO PUEDO” han enfocado gran parte de sus acciones a mejorar la calidad de vida de las mujeres, niñas y adolescentes en diversas zonas, además de las múltiples acciones compartidas en sus redes sociales, pequeños espacios en cadenas televisivas o reportajes, en su sitio de internet se puede leer lo siguiente sobre el matrimonio infantil, “…un programa de desarrollo integral comunitario en 66 comunidades de Metlatónoc, Guerrero. Región dónde más del 40% de las niñas son vendidas en matrimonio. A través de un proceso participativo, y de la mano con promotores de Prospera para llevar a cabo 717 talleres formativos y vivenciales, fomentamos el pensamiento crítico, la comunicación asertiva y la toma de decisiones, concientizamos sobre derechos humanos, y bajamos barreras al cambio como prejuicios, miedo y culpa… … en 2016 5 comunidades trabajaron para que el gobierno local finalizara la venta de niñas en matrimonio y 3 de ellas — Yuvinani, Valle de Durazno y Colonia Juquila— firmaron un Acta de Acuerdo, aprobada por su Asamblea General con un quórum legal y firmada por los comisarios municipales. Este Acta incluye el acuerdo de cancelar la venta de mujeres y el acuerdo de que en caso de incumplimiento será tipificada como delito en la ley penal. En consecuencia, contribuimos a que las 144 niñas de estas comunidades ya no estén en riesgo de llegar al altar…”[2]

Muchas de estas intervenciones o incursiones en la dignificación de las mujeres por parte del estado pueden ser vistas con miras de ataque a las comunidades, un forma de violentar el principio de autodeterminación; sin embargo permitir que hechos así, continúen como algo cotidiano, vulnera aún más derechos, pues antes de ser una persona perteneciente o autoadscrita a los grupos originarios, se es una persona individual, quien goza de derechos humanos, por ello, actos en favor de menoscabarlos, resultan violarios de los principios constitucionales y convencionales del estado Mexicano. La iniciativa de entes privados o grupos, asociaciones, sociedades, organizaciones, por citar algunos, funge como principal medio de cambio entre la inacción y la acción escalonada para cumplir ese gran reto pendiente por superar.

No hay que mirar con ojos de desprecio a las comunidades y lugares donde se llevan a cabo estas ventas, sino con aquellos de cambiar su vida, a través de platicas, diálogo y entendimiento que sus actividades son contrarias a los derechos humanos, concientizar a las poblaciones de no ver a sus hijas como mercancía pues ellas son seres humanos quienes tienen derechos. Si bien el respeto a los derechos consagrados en la Constitución en materia autodenominación de los pueblos originarios, estos no deben estar en oposición o por encima de la dignidad de todas las personas, en especial de las mujeres.

Sitios de interés

https://yoquieroyopuedo.org.mx/es

https://fundacionrebecalan.org/

https://es.unesco.org/commemorations/eliminationofviolenceagainstwomenday

https://www.unwomen.org/es/news/in-focus/end-violence-against-women

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

 

[1] De este particular punto, es menester poner en relieve las fundaciones como fundación Rebeca Lan, en México, cuya tarea comprende “…impulsar y promueve una reinserción social de las mujeres privadas de la libertad por medio de programas que fortalecen el desarrollo humano, la educación y capacitación, el arte y la cultura, la salud y la atención infantil; de forma paralela y con una visión integral, realizamos actividades que incluyen y benefician a sus hijos y familiares…”. Fragmento tomado de su página de internet https://fundacionrebecalan.org/

 

[2] https://yoquieroyopuedo.org.mx/es/nuestra-trayectoria

 

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