
A nivel internacional, el tema de la prevención del delito ha estado en la agenda de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde los años 50 dado que en 1955 celebró por primera vez el Congreso de las Naciones Unidas sobre prevención del delito y justicia penal.
Esto quiere decir que desde hace poco más de 60 años la comunidad internacional consideró a la prevención como una gran alternativa para hacer frente al fenómeno delincuencial.
Bajo esta lógica, a lo largo de los años se han realizado estudios y diseñado diversas alternativas para intentar prevenir los delitos. Por ejemplo, existe la prevención comunitaria, la situacional, la social e incluso se puede clasificar como primaria, secundaria y terciaria. Posteriormente, surgió un nuevo enfoque más integral que Héctor Chincoya (2013) denominó prevención social de las violencias y la delincuencia.
Ahora bien, cualquiera podría pensar que el tema va por buen camino porque el enfoque se mantiene en constante movimiento, sin embargo, si analizamos la estadística de la incidencia delictiva nacional nos vamos a preguntar, invariablemente, si de verdad está funcionando en términos reales la evolución constante de la prevención… y la respuesta es que no.
Bajo esta perspectiva, un servidor es de la idea que nada cambiará para bien si solamente se realizan críticas destructivas dado que se deben realizar propuestas viables en la teoría y la práctica. Dicho lo anterior, a la prevención social de las violencias y la delincuencia se le tendría que añadir lo siguiente: 1) la perspectiva de política pública; 2) la perspectiva crimino-victimológica, y; 3) la perspectiva gerencial.
Con la primera me refiero a que todas las acciones, gubernamentales o no, encaminadas a prevenir alguna acción que genere inseguridad deben realizarse a través de indicadores para que sean medibles y, eventualmente, mejorables. Esto permitirá que el poco recurso asignado a tareas de prevención se optimice de manera significativa y se reduzca la criminalidad lo más que se pueda.
Con la segunda hago énfasis en que dichas acciones deben tener un sustento científico para llevarse a cabo y así evitar las improvisaciones de los funcionarios públicos. Dicho en otras palabras, considero que las acciones en materia de prevención deben guiarse con investigaciones académicas para que, en conjunto con la perspectiva de política pública, sean aún más eficaces.
Con la tercera pretendo enfatizar la necesidad de que aquella persona que encabece el departamento o dirección de prevención de las instituciones de seguridad debe cumplir con un requisito académico para justificar su idoneidad para el puesto. Dicho en otras palabras, la persona que pretenda encabezar el área de prevención debe tener licenciatura en criminología, seguridad pública o seguridad ciudadana para tener mayor certeza de que cuenta con la formación académica necesaria para desempeñar eficazmente el puesto.
La razón de lo anterior es sencilla: incorporar las perspectivas de política pública, la crimino-victimológica y la gerencial a las acciones en materia de prevención incrementará significativamente su impacto en términos presupuestales y estadísticos, lo cual conducirá a un mayor grado de seguridad por parte de la ciudadanía.
En retrospectiva, es sencillo darse cuenta que el paradigma actual de la prevención no presenta los resultados que las personas necesitamos en materia de seguridad por diferentes razones. Es por eso que la propuesta que hago es pasar de la prevención social de las violencias y la delincuencia a la prevención estratégica de la criminalidad.
Las principales ventajas de este cambio de paradigma son dos: 1) deja de enfocarse en la delincuencia para combatir a la criminalidad, es decir, su enfoque es aún más integral dado que su campo de acción ya no se limita a prevenir delitos sino que ahora se pretende prevenir toda aquella situación que genere inseguridad, y; 2) la mayor y mejor focalización de las acciones preventivas sobre las dinámicas que generen inseguridad resultará en una reducción en términos reales de los índices de criminalidad.
¡Nos leemos el próximo año!
Mis mejores deseos para ustedes y sus seres queridos en estas fechas decembrinas.




