
Hstóricamente, las personas jóvenes -de 29 años o menos- hemos sido excluidas de ambientes laborales y de la toma de decisiones porque “nos hace falta” conocimiento y experiencia a pesar de que algunos consideran que somos “la generación de jóvenes mejor preparada de la historia” (Forbes, 2018).
En este sentido, el campo de la participación política no era la excepción debido a que existía la percepción equívoca de que “no daríamos el ancho” y, por lo tanto, mejor se confiaba en alguien mayor. Es decir, la tendencia de no confiar en los jóvenes se debía a que no cumpliríamos porque no sabríamos cómo hacerlo.
Bajo esta lógica, otro factor importante para la exclusión de los jóvenes en la política era que no se les daba la importancia necesaria porque su porcentaje de votos era relativamente bajo. Esto quiere decir que no tenía caso buscar y convencer a los jóvenes de participar porque su voto no era determinante.
Sin embargo, el panorama político-electoral en México para estas elecciones es completamente diferente porque, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional Electoral (2021), de 93,984,196 ciudadanos registrados en el padrón electoral, 26,028,713 somos jóvenes. Dicho en otras palabras, los jóvenes tenemos el poder para decidir a los próximos servidores públicos dado que representamos el 27.69% del total de los votantes.
De hecho, esta es la razón por la que vemos a más candidatos jóvenes para presidentes municipales, diputados locales y federales en comparación con otros procesos electorales. Ahora bien, está perfecto que cada vez veamos a más jóvenes queriendo ser parte del gobierno, pero como votantes debemos estar conscientes de que solamente los candidatos con las mejores propuestas son quienes deben encabezar un gobierno o ser parte de los Congresos.
En pocas palabras, “es necesario tomar en cuenta a los jóvenes como actores primordiales en el sistema político” (Silva, Cervantes, 2018, p. 148), pero como ciudadanos responsables debemos elegir al proyecto con las mejores propuestas. En tal caso, si un candidato joven tuviera las mejores propuestas, ¿por qué no darle la oportunidad?
Bajo esta perspectiva, resalta un candidato joven llamado Santos Tavarez, abanderado del partido Redes Sociales Progresistas (RSP), para la alcaldía del municipio de Emiliano Zapata en el estado de Morelos debido a tres razones:
Primero, porque ha demostrado que es capaz de: gestionar recurso público para las comunidades del municipio; anteponer el interés público a favor de los ciudadanos, y; entregar cuentas claras y transparentes a las autoridades correspondientes.
Segundo, porque contempla propuestas para todos los asuntos públicos de su municipio, por ejemplo: crear tres nuevas policías que atiendan la inseguridad; constituir una cooperativa que genere empleo efectivo para madres solteras, y; garantizar servicio médico de calidad a través de Módulos de atención médica social.
Tercero, porque genera condiciones particulares para una administración pública municipal dado que mezcla la experiencia de exservidores públicos y la energía de los jóvenes que quieren ver progreso en su municipio.
En suma, los jóvenes representamos una fuerza política importante al grado de que nuestro voto determinará a los ganadores de la contienda electoral. Asimismo, es de gran relevancia que nos involucremos en los asuntos públicos y de gobierno, pero siempre con un proyecto viable que beneficie a nuestras comunidades justo como el caso de Tavarez.
Para finalizar, debemos mentalizarnos como ciudadanos a escuchar las ideas y propuestas de las personas jóvenes porque nuestro voto ya gana elecciones. Entonces, la conclusión es clara: ¡Llegó la hora de los jóvenes!
¿Y usted qué opina?

Fuente: Expansión Política (2017)




