
“Renovemos nuestra esperanza y nuestra confianza en los demás, incluso en quienes son diferentes a nosotros o vienen de tierras lejanas, trayendo costumbres, formas de vida e ideas desconocidas. Porque todos somos hijos de Dios”.
Fueron las últimas palabras que dejó el Papa Francisco en su última aparición este Domingo de Resurreción como parte del tradicional mensaje de Pascua.
El mundo católico se encuentra de luto tras el anuncio del fallecimiento del Papa Francisco, a la edad de 88 años, ocurrido en la mañana de este lunes, 21 de abril.
El pontífice, el primer latinoamericano en liderar la Iglesia Católica, dejó un legado imborrable de humildad, servicio y un incansable llamado a la unidad y la compasión.
Menos de 24 horas antes de su fallecimiento, Francisco había ofrecido su tradicional mensaje de Pascua desde el balcón de la Basílica de San Pedro, un momento que ahora adquiere un significado aún más profundo.
Debido a su estado de salud, el mensaje fue leído por un clérigo asistente, mientras el Papa observaba con serenidad.
En su mensaje pascual, Francisco también hizo un llamado a la paz global, instando a los líderes mundiales a “no ceder a la lógica del miedo” y a utilizar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados y promover el desarrollo.
“No puede haber paz sin libertad religiosa, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto a las opiniones de los demás”, afirmó.
El Cardenal Farrell anunció el fallecimiento del Papa Francisco con estas palabras: “A las 7:35 de esta mañana (hora local), el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Dedicó toda su vida al servicio del Señor y de su Iglesia.
Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente a favor de los más pobres y marginados.
Con inmensa gratitud por su ejemplo como verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino”.
Jorge Mario Bergoglio, originario de Argentina, fue elegido Papa en marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI.
Su pontificado se caracterizó por su cercanía a los fieles, su defensa de los derechos humanos y su constante llamado a la justicia social.
La Plaza de San Pedro, donde miles de fieles se congregaron para presenciar su último mensaje, se ha convertido en un lugar de peregrinación y duelo.
El mundo entero lamenta la pérdida de un líder espiritual que inspiró a millones con su mensaje de amor y esperanza.




