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Julio Glockner Lozada: un breve rector para un largo cambio

Julio Glockner Lozada, rector de la Universidad Autónoma de Puebla por un breve periodo de 77 días, fue impulsor y cabeza del movimiento de la reforma universitaria que, entre abril y junio de 1961, luchó por la autonomía integral de la UAP no solo frente al gobernante en turno, sino también ante los otros poderes fácticos de la sociedad civil poblana, en especial la iglesia católica y la alianza conservadora cobijada en los salones y la rectoría del Edificio Carolino que en aquel entonces albergaba a poco más de 4 mil alumnos.

La defensa del artículo 3°constitucional, que preserva el derecho a una educación laica “ajena a cualquier doctrina religiosa”, nucleó a grupos liberales e izquierdistas de la comunidad universitaria, pero también a algunos medios y personajes del estado. Y el médico francmasón Julio Glockner Lozada representaba, frente a la cerrada sociedad poblana, un ariete de cambio en el lugar que acumulaba el mayor capital simbólico: la Universidad Autónoma de Puebla.

Su compromiso con el movimiento venía de tiempo atrás; prestaba su consultorio, un enorme departamento en la calle 16 de septiembre No.1909, para que algunos estudiantes se reunieran a estudiar y discutir algunas ideas, esto mucho antes de 1961. Ahí confluían varios estudiantes que coincidían en su deseo de que la universidad avanzara como una institución laica. (Tirado Villegas, 2012)

Las simpatías comunes por la incipiente revolución cubana, anatema para la Puebla reaccionaria, se volcaron en un órgano institucional, el Comité Estudiantil Poblano, que el 1 de mayo de 1961 tomó la sede legal y moral de la Universidad Autónoma de Puebla, o el Edificio Carolino, para exigir la renuncia del rector Armando Guerra, apoyado por un grupo de choque estudiantil de feroz renombre, la Federación Universitaria Anticomunista.

Tras días de tensión y enfrentamiento, el conflicto se resolvió con un parteaguas fundacional: el nombramiento como rector de facto del doctor Julio Glockner Lozada el 9 de mayo de 1961 en una ceremonia conjunta de alumnos y profesores que consolidó el nombre de guerra de los reformadores universitarios: los Carolinos.

La denominación de Carolinos para el grupo liberal nació el 1 de mayo, cuando un grupo de estudiantes –liderados por Enrique Cabrera Barroso, Zito Vera Márquez– se reunió en el consultorio del doctor Manuel Gil Barbosa, en la calle 10 Oriente número 12, para organizar la toma del Edificio Carolino de la UAP, mientras se desarrollaba la marcha obrera de ese día. (Alfaro Galán, 2011).

Los Carolinos fueron un frente heterogéneo y plural, pero minoritario, cuyos contingentes nunca rebasaron los 5 mil seguidores, frente a un adversario poderoso en grado extremo. En su máxima expresión, el 4 de junio de 1961, el universo conservador de Puebla llegó a reunir a una marea humana de 200 mil personas que, bajo el lema de “cristianismo sí, comunismo no”, inició un alzamiento civil para derogar la nueva ley orgánica.

El programa de transformación del movimiento de la reforma universitaria, esbozado en la primavera de 1961, se basó en el principio rector de todas las democratizaciones universitarias del siglo XX: “que los problemas vitales que afecten a la universidad poblana en el futuro, se resolverán democráticamente en asambleas en las que se consulte la opinión de profesores y alumnos” (De Sampedro Paredes, 2014, págs. 216-217).

La insurgencia carolina aceleró la espiral de hostilidades contra la autonomía de la UAP, pero no se pudo conquistar el autogobierno y el cogobierno de la universidad hasta el 22 de febrero de 1963 cuando, al fin, se reformó la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla que instituyó el Consejo Universitario como autoridad máxima disolviendo el Consejo de Honor, un órgano de notables que nombraba, sin auscultación ninguna, las autoridades universitarias siguiendo la tradición autoritaria cuestionada en toda América Latina desde el Manifiesto de Córdoba de 1918.

Julio Glockner Lozada, el rector de la reforma universitaria, renunció a su cargo el 25 de julio de 1961 al alcanzar los objetivos de un movimiento que, pese a su victoria moral, estaba acorralado por el bloqueo del subsidio federal, la paralización administrativa y el encono del catolicismo poblano.

Al llegar Maximino Ávila Camacho a la gubernatura del estado cambió al director Manuel Cano y con él abandonaron la secundaria los profesores que lo apoyaban. A ellos se sumaron poco después Salvador Rosales, Gastón García Cantú, Héctor Labastida y otros para abrir la Secundaria Nocturna para Trabajadores, Flores Magón, inaugurada en marzo de 1938 con estudiantes universitarios como profesores que impartían clases gratuitamente. [1]

Ese mismo año comenzó a colaborar en la revista Claridad, publicada por la Universidad de Puebla y dirigida por Horacio Labastida. Con el grupo de estudiantes socialistas fundó en agosto de 1939 la revista Guía, una publicación de crítica social y universitaria en la que aparecían artículos de ciencia, filosofía, literatura y política. Entre los colaboradores destacaba Pedro Garfias, poeta andaluz recién llegado a México como refugiado de la guerra civil española, con quien tuvo una estrecha amistad. Más tarde, en 1943, sería también colaborador del boletín universitario Laboratorio de Biología, publicación trimestral de información científica.

A finales de los años treinta, contando ya con el título profesional, comenzó a dar consulta particular y en febrero de 1940 recibió su primer nombramiento como profesor de biología para los Bachilleratos de Ciencias Sociales, Medicina, Odontología, Químico Farmacéutico e Ingeniería Química, recibiendo un sueldo de 2 pesos con 20 centavos diarios. Al año siguiente es nombrado profesor de microbiología en la carrera de químico fármaco-biólogo. Más tarde será profesor de Embriología, de Química Biológica, de Farmacología, Fisiología Patológica y Fisiología Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla. En la misma universidad fundó el Instituto de Biología y Medicina Experimental Dr. Enrique Beltrán, del que fue director.

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