
Hablar de paridad de género desde la perspectiva de un hombre suena osado, muchos pensamientos en esta materia suelen ser desatinados o rayando en lo insulso, gracias a la carencia de conocimiento sobre este tema tan delicado debido a la invisibilidad de este en la vida de quienes, alejados de estas luchas de justicia social o enfocados a los grupos vulnerables históricamente, buscan, ingresar a la vida, para este caso, política. Pues bien, el hablar de hacer a un lado, por el momento, generaría el retroceso y negación del trasfondo, el cual, ha tenido un proceso histórico muy largo, siempre infra valorizado pero aspirante a ser parte de la cotidianidad en favor de un futuro no tan lejano, a pesar de las diversas manifestaciones cuyo objetivo es pasarlo como el viejo dicho “aguanta obra mientras el maestro cobra”.
Siguiendo ello, ¿Cómo podremos decirle ha las niñas, adolescentes y mujeres, que su derecho a ser votadas podrá ser garantizado, si los sujetos al frente de los partidos políticos o consejos internos, se niegan a generar una paridad de género efectiva o engañando ello, siendo contenientes en diversos puntos donde su posibilidad de alcanzar el “puesto” resulta ser escasa sino nula, por ser una zona dónde el color a representar nunca ha tenido poder de atracción, con el fin único de cumplir una cuota?
Partiendo de ello, parte de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) citaron diversos argumentos los cuales dejan en claro dicha pregunta. Por parte del Consejero Presidente, Lorenzo Córdova Vianello esgrime lo siguiente, haciendo especial énfasis a lo señalado por diversos integrantes de partidos en contra de la obligatoriedad de tener al menos 7 candidatas en las 15 gobernaturas a contender. Señaló “…El INE no legisla, pero sí adopta medidas afirmativas que contribuyen a concretar en los hechos el mandato constitucional de una contienda electoral en condiciones de equidad, certeza, transparencia y legalidad. Estamos dando un paso adelante para cumplir con una demanda social muy importante, la demanda de paridad y equidad…”[1] Por su parte la Consejera Dania Ravel además de señalar puntualmente a falta de mujeres dentro de las contiendas electorales por el cargo de gobernador, debido a la falta de interés por parte de los partidos a postular a una candidata o candidatas para este cargo, incluso expuso la sobrerrepresentación de hombres (cuestión históricamente dominante, la cual, ya entrada en el siglo XXI no ha hecho justicia por una plena participación de las mujeres) y la necesidad esencial de la paridad, por otro lado “la insuficiencia del voto individual para lograr una democracia plena” pues para lograr lo dicho se debe romper con la exclusión de quienes no son consideradas iguales, por los viejos modelos dentro de los partidos políticos, mismos que vieron su nacimiento en el siglo XX sin evolucionar a más, quedándose en la superficie de lograr un cambio social para tratar de “corregir los fallos de representatividad”
A su vez la Consejera Adriana Favela recordó la reforma conocida como de paridad en todo, fue aceptada, aprobada y ratificación con el respaldo de las fuerzas políticas, siendo así la suma de cargos unipersonales como las gobernaturas dentro de los necesitados de implementar la paridad de género. Puntualizando con especial ahínco “No deben existir más mujeres políticamente relegadas ni excluidas, mucho menos tras bambalinas o en segundo plano. Nuestra meta debe ser que todas las mujeres que lo deseen pueden participar políticamente sin discriminación ni violencia”.
Añadiendo, por cuenta del Consejero Martín Faz, hizo mención de una habilidad contraria al impulso de implementar medidas con el enfoque de la participación de las mujeres en condiciones de equidad, dándoles “la vuelta” a fin de que estas no sean llevadas a cabo. Finalmente recalcó “…El lentísimo y accidentado camino del reconocimiento y el ejercicio efectivo de los derechos políticos de las mujeres, constituye una clara manifestación de violencia política en su contra en tanto que se les ha impedido su participación en condiciones de igualdad y equidad…”
Siguiendo así, una de las dudas de la política democrática entre los iguales y los desiguales, nos permite traer parte de la idea de Bobbio, si la diferencia de partidos radica en lograr una igualdad, refiérase a los derechos, oportunidades, entre otros conceptos, donde una derecha plantea mantener esa misma, pero a los conceptos que considera iguales y la izquierda quiere mayor cúmulo de derechos, ¿Cómo un partido de izquierda desea mantener una situación, cuyo atraso y desventaja histórica, implica la vulneración de derechos? Con el establecimiento de los acuerdo del INE se muestra la necesidad de disminuir esa situación, el hecho de las diversas interpretaciones, en caminadas a mantener un status quo, donde los “pactos de caballeros”, previos a la elección, para asegurar su postulación en la contienda electoral, impiden llegar a tal cometido, manteniendo cautivas o alejadas de los puestos de relevancia a las mujeres, en algunos casos evitando la postulación por el no perfil o haciéndolas dirimir en favor de un candidato, Hombre, de mayor experiencia. Esto parecerá extraño para mujeres jóvenes, quienes siempre han tenido el derecho a votar, incluso, el hablar de regiones donde aún las mujeres no reciben votos, no por el hecho de representar a tal o cual color, sino por el hecho de ser mujeres, resulta todavía más contrastante, cabe recordar la lucha constante de mujeres en diversos momentos y latitudes, en favor de hacer electivos o adquirir derechos no otorgados a causa de la formación de un estado patriarcal, incluso la lucha no ha parado, hoy, no deberá pasar por desapercibido las múltiples manifestaciones, acciones y movimiento, por la visibilización de feminicidios y grupos feministas, quienes tienen la firme convicción de cambiar dicha situación. Por lo cual, pasar por alto las luchas iniciales de las mujeres, al impedir o negar una postulación a cargo electoral”, rompería con la afamada sumatoria que hacen los colores políticos, al pregonar su apoyo a grupos feministas o a mujeres, evidenciando la inapertura a los cambios sociales, justificando su actuar o decisiones de optar por un hombre, en argumentos basados en la figura androcentrista y machista, las cuales no han dejado de estar en extremo relieve en nuestra sociedad, son los que orillan a pensar en la nula necesidad de emprender acciones en favor de la paridad de género, cuando es parte central de nuestra constitución a la vez de los tratados internacionales con objetivo de reducir las conductas conculcadoras de derechos. Dicho ello, apoyar a las causas sociales, por un lado, pero por el otro no, solo demuestra la falta de comprensión de los cambios sociales.
Tal vez para algunos hablar de la paridad de género, las medidas emprendidas a lograrla, resultados y visión al futuro, resulta inútil, pues creen que, por obra de un discurso, versado para lograr la empatía de la sociedad para su propia causa, podrán cambiar un hecho tan complicado y cotidiano solo tiene una función directa para inflar los números favorables en su votación. Esperemos ver en un futuro no muy lejano, alguna contienda electoral, donde solo participen mujeres, no en forma excluyente hacia candidatos hombres, sino una meta en cuyo proceso nos lleve a una participación efectiva, mayor y constante de las mujeres en la vida política. Como lo señalada en una entrevista realizada por el portal Noticias Querétaro[2], la diputada local de Querétaro por MORENA Martha Fabiola Larrondo Montes al hablar de su partido respecto de la selección de candidatos para disputar la contienda electoral próxima “… Mi interés en levantar la mano, es para que se respete la participación de la mujer y que las mujeres que cumplen con el perfil, puedan participar… …debe garantizar el principio de paridad de género, lo están ignorando y tiene que haber un equilibrio entre las candidaturas. No podemos permitir que nos haga invisibles…”
¿Acaso 7 gobernaturas para los partidos, pesa más que hacer valer los derechos consagrados en la constitución o los pactos de caballeros aún rigen en la clase política, sin distingo de color? Al final, la respuesta dada, nos llevara inevitablemente a la necesidad de mantener un numero de votos para cada partido, sea nacional o local, sobre todo el mantener el poder en determinadas demarcaciones territoriales o estados federales, por lo cual, dar prioridad a la paridad de género, en sus objetivos y a su entender, les daría una derrota puesto que siempre han optado por la figura masculina como centro de poder en determinados estados o en una gran mayoría. De suceder lo contrario, en hora buena por las mujeres, quienes llevaran la batuta del gobierno, estatal o municipal. Pero de lo seguir con la misma imagen, no nos sorprenda ver acciones como las realizadas por John Ackerman en la ultima emisión de John y Sabina.
[1] https://centralelectoral.ine.mx/2020/11/06/aprueba-ine-criterios-de-paridad-para-gubernaturas/
[2] https://noticiasdequeretaro.com.mx/2020/11/12/balderas-el-inquisidor-de-mujeres-de-morena-fabiola-larrondo/




