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Analizan científicos negligencia estructural en derrumbes por sismos en Venezuela

Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 del pasado 24 de junio expusieron el uso de materiales deficientes, fallas de resonancia y la brutal amplificación de ondas sobre suelos blandos en Venezuela

LA GUAIRA, VENEZUELA. – El violento desplazamiento tectónico que sacudió la costa norte de Sudamérica ha abierto un profundo debate científico y judicial en torno a los estándares de construcción y la fiscalización urbana en el Caribe.

A poco más de una semana de que dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 devastaran el territorio venezolano el pasado 24 de junio, geólogos, ingenieros civiles y agencias aeroespaciales concentran sus esfuerzos en descifrar por qué cientos de edificaciones colapsaron por completo, sepultando a familias enteras. Las investigaciones preliminares apuntan a una combinación catastrófica entre la geodinámica del planeta y severas deficiencias en la calidad de los materiales de construcción, un balance técnico procesado con urgencia este 2 de julio de 2026.

El impacto a quemarropa de la falla de San Sebastián

Aunque el epicentro del histórico doblete sísmico —un fenómeno simultáneo que no se registraba en el país desde el año 1812— se localizó formalmente en el estado interior de Yaracuy (cerca de San Felipe y Yumare), la ruptura de la corteza terrestre fue tan masiva que transfirió su mayor fuerza destructiva hacia el litoral central. El estado de La Guaira se convirtió en la “zona cero” del desastre debido a su posición geográfica crítica.

El borde costero de esta entidad se asienta justo frente a la falla de San Sebastián, el punto exacto de fricción donde la placa Sudamericana y la placa del Caribe se desplazan en direcciones opuestas. Científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia determinaron que el evento tuvo una nula profundidad y una ruptura horizontal de magnitudes excepcionales, alcanzando un desplazamiento de hasta 3.6 metros en el lecho marino al norte de Catia La Mar, lo que significó un embate directo contra las estructuras urbanas.

Suelos inestables, negligencia constructiva y el desglose normativo de la vulnerabilidad

La Sociedad Venezolana de Geólogos advirtió que existen múltiples variables detrás del desplome masivo de los inmuebles. Por un lado, la geografía de La Guaira presenta cuencas profundas de hasta 400 metros con sedimentos blandos y conos fluviales que actuaron como un filtro natural, amplificando de manera brutal el movimiento del terreno. Además, el suelo de la región está conformado por depósitos parcialmente consolidados a raíz de los graves deslaves e inundaciones que sufrió la zona en diciembre de 1999 (en el antiguo estado Vargas), lo que significa que se edificó sobre terrenos con resistencia intermedia.

No obstante, el factor humano y normativo se encuentra bajo la lupa pública. Expertos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Simón Bolívar señalaron posibles omisiones a las normativas de construcción sismo-resistente vigentes desde los años 70.

De acuerdo con las inspecciones de campo efectuadas por brigadas internacionales de rescate, las vulnerabilidades de los edificios colapsados se rigen bajo el desglose normativo de las siguientes irregularidades técnicas:

  • Uso de Materiales Deficientes: Localización de elementos estructurales críticos, como vigas principales, fabricadas de manera fraudulenta con poliestireno expandido (material ligero rompible con las manos) y recubiertas con capas mínimas de hormigón.

  • Ausencia de Refuerzo Metálico: Detección de columnas de soporte de carga media y alta que carecían por completo de alma de acero o varillas de hierro en su interior, impidiendo la flexibilidad del concreto ante fuerzas de torsión.

  • Omisión de Permisos de Habitabilidad: Falta de registros oficiales y estudios de mecánica de suelos en las viviendas particulares y complejos turísticos erigidos de manera acelerada tras la tragedia climática de 1999, lo que sugiere ventanas de corrupción y negligencia administrativa.

Proyecciones satelitales y declaratoria de desastre nacional

El Poder Ejecutivo de la nación caribeña declaró formalmente a La Guaira como zona de desastre, reportando de manera inicial el daño severo de más de 800 edificios a nivel nacional. Sin embargo, evaluaciones independientes de plataformas geográficas como el Instituto de Investigación de Sistemas Ambientales (ESRI) elevan la cifra de inmuebles destruidos a más de 900 dentro del primer cuadrante urbano.

Por su parte, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de los Estados Unidos publicó una modelación digital referencial basada en sensores de teledetección satelital, estimando que la probabilidad de estructuras que sufrieron daños de diversa consideración en toda Venezuela podría ascender a 59,000 edificaciones. Los comités de ingenieros continúan en el terreno removiendo escombros y recolectando núcleos de concreto para robustecer los peritajes judiciales definitivos.

Datos clave de la numeralia del desastre sísmico en el Caribe

  • 2 Terremotos masivos (magnitudes 7.2 y 7.5) integraron el doblete sísmico que rompió el sistema de fallas.

  • 3.6 Metros de desplazamiento horizontal se registraron en el lecho marino frente a las playas de Catia La Mar.

  • 59,000 Inmuebles en todo el país podrían presentar daños estructurales, según la proyección referencial de la NASA.

  • 1812 Fue el último año en que el territorio de Venezuela experimentó una liberación de energía sísmica encadenada similar.

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