En la cancha

Sin Rumbo

La historia de hoy está conformada por cuadros que representan momentos futbolísticos: Primer cuadro: 5 de julio de 1982 en Barcelona; Italia se impone 3-2 a Brasil clasificando a las semifinales del mundial de España 82 con tres goles de Paolo Rossi, con un Claudio Gentile que después de secar a Maradona con una “marca persecutoria”, como llamaba Menotti a las marcas personales, también secó a Zico, con una Brasil que hizo honor a la frase de su técnico, Telé Santana “prefiero perder jugando un futbol bonito que ganar jugando mal”. Esa tarde en el Estadio de Sarriá (en ese momento, casa del Espanyol) la verde-amarela jugó cinco mediocampistas de gran calidad: Toninho Cerezo, el capitán Sócrates, que dentro y fuera de la cancha siempre hizo honor a su nombre como un futbolista pensante, Zico que pasaba por el mejor momento de su carrera, Falcao y Eder que se tiraba a las bandas y destacaba por su gran disparo de media distancia; Italia eliminó al mejor equipo de ese torneo y se enfiló a su tercer campeonato mundial, pero cuarenta y tres años el recuerdo de esa Brasil permanece entero entre las personas que la vieron jugar; Telé Santana no levantó la copa, pero logró algo más importante: Que mucha gente se enamorara del futbol y que con el paso de los años, su equipo siga siendo recordado con mucho cariño y admiración.

Falcao llegó a decir que Santana cambió a la selección brasileña, que desde los entrenamientos los jugadores se divertían y que pedía a los laterales que fueran al frente, le gustaba que los centrales no sólo fueron fuertes en aspectos defensivos, sino que tuvieran buen manejo de balón para lograr una salida limpia.

Segundo cuadro: 21 de junio de 1986 en el Estadio Jalisco de Guadalajara, Brasil empata a uno con Francia en los cuartos de final de la Copa del mundo. Fue un juego lleno de técnica y belleza, con el 1-1, Zico falló un penal y Careca tuvo otra gran oportunidad tras una pared con Zico, pero su disparo salió débil. Así se llegó a un tiempo extra que no desentonó, aunque sin goles, en el que Santana sacó a Junior para dar paso a otro mediocampista que había brillado en el mundial sub 20 de la URSS en 1985, Paulo Silas, y en los penales fallaron otras figuras como Sócrates y Platini; al quinto penal llegaron empatados, Julio César un central que gustaba mucho por su técnica la puso al palo y Luis Fernández acertó para mandar a Francia a las semifinales.

Tercer cuadro: Domingo 10 de junio de 1990, Brasil debuta en Italia 90 ante Suecia bajo la dirección de Sebastiao Lazaroni, quien apostó por jugar con tres centrales, con dos recuperadores en el mediocampo como Alemao y Dunga, con sólo un talentoso en la creación que podían ser Valdo o Silas. Esa Brasil ganó 2-1 a Suecia, 1-0 a Costa Rica y 1-0 a Escocia, pero en los octavos chocó con la Argentina de Maradona y Bilardo, Lazaroni no hizo cambios hasta recibir el gol de Caniggia, tras la gran jugada de Maradona al 80, con los ingresos de Silas por Mauro Galvao y de Renato Gaucho por Ricardo Gomes, pero no evitó la eliminación, pese a ello, Brasil insistió en apostar por un juego más pragmático.

Cuarto cuadro: 20 de junio de 1994, Brasil inicia su camino en Estados Unidos en California en la Universidad de Stanford contra Rusia, Carlos Albero Parreira es su técnico y coloca en la alineación a un orquestador a Raí, hermano de Sócrates, quien además sale como capitán. Junto a Raí juegan dos recuperadores como Mauro Silva y Dunga, además de Zinho de ida y vuelta, el partido se salda con triunfo de 2-0 con un tanto de Raí de penal (sólo cuatro parejas de hermanos han marcado en mundiales: Fritz y Ottmar Walter para Alemaia, Willy y René van der Kherkof para Países Bajos, Sócrates y Raí para Brasil y Michael y Brian Laudrup de Dinamarca). Raí se mantuvo en las alineaciones en la fase de grupos frente a Camerún y Suecia, pero a partir de octavos de final, Mazinho ocupó su lugar y el gafete pasó al brazo de Dunga, toda una declaración de intenciones de Parreira, el líder ya no era el creativo, ahora era el que metía fuerte la pierna y destruía el juego del rival. Brasil ganó el mundial, así con un medio campo poco creativo, con dos delanteros brillantes, Romario y Bebeto, con laterales que aportaban las ideas que ya no daba la media cancha y con un sólido aparato defensivo, volvió a ganar, pero no enamoró.

Quinto cuadro: La Confederación Brasileña de Futbol anuncia al italiano, Carlo Ancelotti como el nuevo técnico de la selección brasileña. Un hombre que ha ganado todo como estratega, que siempre ha entregado buenos trabajos incluso en el Everton de Inglaterra, que generalmente acostumbra construir vestuarios sanos a excepción de su paso por Alemania con el Bayern Múnich, que conoce a tres de las piezas claves de la actual Brasil: Vinicius Junior, Rodrygo y Militao, además del joven Endrick, que como jugador fue un mediocampista importante para la Roma y para el mítico Milán de Arrigo Sacchi, fue parte de la selección italiana en dos mundiales: México 86 e Italia 90 jugando en tres partidos; en tierras mexicanas no tuvo actividad y en su casa fue titular en la presentación ante Austria, no jugó en los siguientes tres compromisos ante Estados Unidos, Checoslovaquia y Uruguay, reapareció al ingresar contra Irlanda en cuartos de final y fue titular en el duelo por el tercer y cuarto puesto contra Inglaterra.

Ancelotti nunca había dirigido una selección y deberá luchar contra el dato que dice que todos los campeones del mundo se han coronado con técnicos de casa. Como estratega el italiano es muy pragmático, no un revolucionario, tiene una gran capacidad para adaptar su sistema de acuerdo a las características de los jugadores con los que cuenta, por lo que cabe esperar que Brasil no cambie mucho, que siga siendo un equipo de rompimientos para aprovechar la habilidad de sus delanteros. En sus comentarios de 2023 sobre el futbol brasileño, Paulo Silas destaca la necesidad de estructurar un proyecto a largo plazo, mismo que pese al anuncio con mucho peso mediático de Ancelotti como estratega de la selección de Brasil a partir de junio, no se nota; de hecho, ayer mismo el italiano se reunió con la directiva del Real Madrid y dejó abierta la posibilidad de regresar en 2026 tras el mundial, eso demuestra que su llegada es una medida desesperada y no una verdadera intención de cambio. Hace años Brasil perdió el rumbo al traicionar su esencia, no se sintió mucho en los primeros mundiales tras la decisión porque había mucho talento, pero ahora que han pasado décadas, que los mediocampistas creativos ya no aparecen y que incluso hay un bajón en la calidad de los delanteros, Brasil sufre, pero lo peor de todo es que sus dirigentes no se han dado cuenta y por ello han apostado por un buen técnico, pero al final de cuentas por otro pragmático, no un revolucionario, sigue sin proyecto a largo plazo y vista la actual generación de jugadores será muy difícil que el italiano tenga éxito.

Brasil ha pasado de la claridad para definir su futbol: “Prefiero perder jugando un futbol bonito que ganar jugando mal”, a apostar por un técnico pragmático extranjero, un perfil que no necesitaba ya que si iba a recurrir al mercado foráneo tendría que haber ido por un revolucionario; los cinco cuadros demuestran cómo perdió el rumbo al traicionar su esencia, la que tenía muy clara Telé Santana.

*Con información de Antonio Abascal

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