Veteranos y jóvenes

Desde la semana pasada los jóvenes tocan con fuerza la puerta y reclaman un lugar como protagonistas en el deporte; Désiré Doué fue una de las figuras del París Saint Germain en la final de la Champions League; más tarde Lamine Yamal convirtió dos goles para que España venciera 5-4 a Francia en las semifinales de la Liga de Naciones de Europa, multiplicando las peticiones para que a su casi dieciocho años gane el Balón de Oro, pero un día antes había aparecido el veterano, Cristiano Ronaldo al anotar el gol de la victoria para Portugal frente a Alemania, unos días más tarde el propio Cristiano volvió a marcar, ahora el empate a dos en la final ante España, para que los lusitanos forzaran el tiempo extra y los penales donde terminaron ganando. En otra disciplina deportiva, un veterano como Novak Djokovic siguió dando lecciones de tenis al alcanzar la semifinal de Roland Garros y dos jóvenes se citaron en una final emocionante, con gran calidad en la que tras cinco horas y veintinueve minutos el español Carlos Alcaraz conquistara su segundo torneo en París y el quinto grand slam en su trayectoria a los veintidós años, un mes y tres días.
Futbol y tenis nos vuelven a demostrar que el deporte de alto rendimiento no se trata de edad, sino de talento, esfuerzo y trabajo, porque es muy llamativo lo de Doué, lo de Yamal y hasta lo de un Nuno Méndez, lateral izquierdo, que a sus casi veintitrés años se coronó con el PSG en la Champions y ayer fue el mejor hombre de la final contra España al maniatar a Yamal, anotar un gol y servir el otro a Cristiano; el mundo del deporte siempre está en constante movimiento, se van algunos atletas sobresalientes y aparecen otros, por lo que la irrupción de los Doué, Yamal, Méndez y otros que se escapan en futbol, o los Sinner y Alcaraz en el tenis no es la primera vez que sucede; el reto para ellos es llegar a mirarse en el espejo de Djokovic (derrotado por Sinner en una semifinal de gran calidad) o los retirados Nadal y Federer, o bien de Cristiano Ronaldo, un ejemplo de longevidad en el futbol de alta competencia.
En los tiempos actuales, tiempos de redes sociales, tiempos de instantaneidad, donde todo lo queremos rápido, se ha llegado también a los tiempos de la exageración, de la comparación sin sentido y de la grandilocuencia: “El mejor de la historia”, “hizo historia”, se escucha constantemente en los medios deportivos. Hasta el momento, Doué ya ganó una Champions y es medallista de plata en unos Juegos Olímpicos, no disputó la Euro de hace un año y mucho menos ha disputado un mundial; Yamal ya ganó la Euro con España, ha tenido momentos brillantes con el Barcelona del que fue una pieza fundamental para que regresara al protagonismo, pero todavía no juega un mundial y su gran reto es mantenerse muchos años en la élite tal y como lo lograron Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, porque más allá de filias y fobias ambos han escrito carreras longevas muy protagónicas tanto con sus clubes como con sus selecciones nacionales, a tal grado que ambos están muy cerca de inaugurar el club de los seis mundiales jugados, es decir, teniendo minutos desde Alemania 2006 hasta Norteamérica 2026.
Lionel Messi, Lamine Yamal y hasta Desiré Doué son jugadores con un talento natural para jugar al futbol, en el tenis ese talento natural fue ejemplificado como nadie otro por Roger Federer, pero ese talento natural hay que acompañarlo de mucho trabajo para llegar a lo más alto; Federer no se convirtió en el rey de Wimbledon sólo por su talento natural, lo logró a partir del esfuerzo, a partir de saber convivir con las derrotas y perfeccionar un estilo, la elegancia del suizo era natural, pero la manera de ganar en las grandes citas, en las largas batallas habla de su tesón y carácter, al igual que un Lionel Messi que tuvo que soportar dejar su tierra y a su amada abuela para ir a un nuevo lugar primero con su madre, hermana y padre y muy poco tiempo después quedándose sólo con su papá porque su hermana añoraba Argentina; por tanto el solo tuvo que inyectarse las hormonas indicadas para su tratamiento por su problema de crecimiento, desde ahí ya mostraba un carácter especial, más allá del talento natural para jugar.
Del otro lado están los Nadal, Djokovic, los Cristiano Ronaldo, jugadores con talento sí, pero no tan desarrollado como el de sus rivales generacionales, capaces de llegar a la élite, pero que para mantenerse tanto tiempo y sobre todo para retar a los “naturales” tuvieron que trabajar horas extra. Su tesón, su compromiso los llevaron a brillar, a tutear a Federer y hasta superarlo, en sus duelos entre ellos Nadal y Djokovic se exprimieron tanto que un nostálgico Djokovic reconoció que algo se fue cuando el balear se retiró la temporada pasada. Tanto Nadal como el serbio tienen talento para su disciplina, pero tuvieron que trabajar más para estar a la altura de un Federer que gozaba de él de forma natural; la grandeza del español y del serbio radica que no sólo retaron al suizo una vez, sino que lo acompañaron a lo largo de su carrera y se convirtieron en formidables rivales dentro de la cancha enriqueciendo a su deporte.
La grandeza de los tenistas fue la cantidad de años que se mantuvieron en la élite, es la misma grandeza de Cristiano y de Messi, porque el argentino ya tampoco juega en una liga top, pero con su selección sigue marcando diferencia; lo hace al estilo de Cristiano: Dando la puntada final, lanzando el pase decisivo, mientras que otros desarrollan la jugada, pero ambos siguen estando como una especie de Cid campeadores, ya que con su sola presencia preocupan y distraen a los rivales. Los Doué, Yamal, Méndez, Sinner o Alcaraz no sólo llaman la atención antes de los veinticinco años, ya han ganado trofeos importantes para su disciplina, pero como decía José Alfredo: “No hay que llegar primero, hay que saber llegar”. Podemos decir que ellos ya llegaron, pero deben saber mantenerse, algo que sí lograron Cristiano y Messi; Nadal, Djokovic y Federer, ese es el espejo en el que deben fijarse si verdaderamente quieren entrar a la parte más rica de los libros de la historia, esa en la que sí están los ilustres veteranos de este artículo.
Un balón de oro es importante, pero mide un año y en este contexto en el que vivimos en el que todo es rápido, ni siquiera toda la temporada, en el caso de Lamine Yamal incluso podría hacer más daño. El nuevo tesoro de La Masia requiere un manejo fino por parte del Barcelona, de Hansi Flick, de la Real Federación Española, de Luis de la Fuente y de su entorno familiar; por desgracia, este último no parece estar a la altura del reto, con una federación inmersa en sus propios problemas políticos, con un seleccionador poco atento a cuidar la integridad de sus futbolistas y con poca capacidad para leer los partidos, parece que todo recaerá en el Barcelona como institución y en lo que pueda sembrar Hansi Flick para que ese talento natural que nos tiene enloquecidos pueda cumplir todo lo que promete y escriba una carrera tan ilustre, o más, que la de Cristiano o la de Messi. Lo mismo aplica para Sinner y Alcaraz con sus entrenadores y familiares, ambos ya han conseguido trofeos muy importantes, su juventud indica que pueden escribir una era tan rica como la del Big Three, pero sólo el tiempo dirá si estuvieron a la altura o se quedaron cortos: Para hacer historia, el talento no es suficiente, se requiere de mucho tesón, de mucho trabajo, de mucha disciplina.
*Con información de Antonio Abascal




