Opinión

Ojos negros y piel canela

Por Erick Morales

Cómo deshacernos de nuestros demonios? Propia pregunta surge posterior a la lectura de una entrevista hecha a Enrique Serna por Milenio, misma que guarda una interesante reflexión “…Pero al hacer eso, nos damos cuenta de que no estamos tan lejos de esas conductas tan terribles como creemos. Eso ayuda a no caer en el narcisismo de la conciencia…” a través de ella nos podremos plantear miles de situaciones para señalar las conductas, discursos o actos usados con el fin de denigrar o atacar, desde una óptica de superioridad moral pero ¿Hasta qué punto nos creemos libres de todos los actos, cuales instrumentos, de señalamientos desdeñantes o menospreciando a ciertas personas en razón de determinadas características físicas, cuando hace años, caímos en ello, viendo de forma “cotidiana” estos actos? Resulta contradictorio ante tal interrogante, puesto que existieron y existen, quienes nunca presentaron esta singular práctica, común en México o al menos en la sociedad mexicana, mismos pugnantes de una sociedad respetuosa de su prójimo, donde los señalamientos no tuvieron pie en su conducta, transmitiendo ello a sus descendientes y otros más, quienes adoptaron una actitud en defensa de la dignidad, sin necesidad de ser impuesta u ordenada por alguna figura familiar. ¿Qué fue lo que nos permitió cambiar y darnos cuenta de tal circunstancia? Múltiples voces se han escuchado con mayor euforia a la de años pasados, gracias a  los sucesos sobre el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (CONAPRED) con la invitación a Chumel Torres al foro sobre discriminación, sin dejar de lado los esfuerzos de los sucesos internacionales y nacionales, nos invitan a romper las estructuras sociales, cuyo fin es solo la perpetuación de la discriminación en razón de tono de piel (concentración de melanina en la piel, producida por los melanocitos, encargada de protegerla de los rayos solares ultravioletas (UV))

Actuando como victimas pasivas de ello, muchos venimos de una “cultura” en cuyo punto principal se ciñó, sobre la calidad de persona en función de tener un determinado tono de piel, señalando con ello o dando cuales o tales cualidades negativas hacia las personas, incluso recuerdo, principalmente, frases usadas en secundaria refiriéndonos a unos u otros o entre nosotros mismos, atendiendo a quien era más “moreno”. Hoy, pasado los años, nuestro actuar y discurso ha cambiado, propiciado, gracias, al aumento de conocimientos, la experiencia adquirida en distintas ramas y la incansable tarea adquirida, voluntariamente, por docentes, quienes buscan hacer conciencia sobre el valor de una persona, pues no está en el tono de su piel ni estatus social (recuerdo de una maestra en preparatoria, quien nos invitaba a valorar nuestros orígenes, aprender de ellos y sentirse orgullosos, el primer paso, para algunos, quienes poseen apellidos prehispánicos el saber su significado, que son muestra viviente de las culturas cuyo legado no debe de morir, esta práctica fue adoptada, posteriormente a finalizar ese curso, por quienes fuimos sus alumnos). A pesar de ello, habrá quienes encuentren o usen, a manera de insulto, la palabra “moreno” o el hecho de serlo. ¿En qué hemos fallado, la sociedad en conjunto, para seguir con este tipo de estigmas, conductas, además de la perpetuación en los medios?

Resulta intrigante, una idea tan propia de la colonia y el virreinato haya sobrevivido durante tanto tiempo, iniciando con una infravaloración de los nacidos en el continente americano, con mayor énfasis y lesivo a las castas, dando un entendimiento de ser un sujeto de “la peor calidad” aunque necesario para cumplir determinadas “tareas dignas de si”. Claramente menoscabando su dignidad y limitando sus capacidades; sin embargo, ha imperado en nuestros días a consecuencia de no realizar una deconstrucción del entendimiento humano, es una muestra de la faltad de entendimiento sobre los derechos humanos, consagrados en una constitución, leyes constitucionales, tratados internacionales, pactos, acuerdos y convenciones, los que buscan una comunión en favor de la promoción, respeto, protección así como garantizarlos, tomando por estandarte de su creación, la resiliencia en reacción de los sucesos históricos donde nunca se vieron respaldados con especial énfasis la dignidad, esto nos traslada al problema intrínseco aún constrictor de la sociedad.

En estos momentos, las redes sociales creadoras de un multi foro, democratizando las opiniones a su máximo ser, a su vez, formando un registro en especial de aquellos muy activos desde años tempranos, donde sus ideas fueron escritas, compartidas, con diversas reacciones, permite hacemos la pregunta ¿Sería adecuado, juzgar de nueva cuenta al estilo de cacería de brujas, el actuar de las personas, años anteriores, cuando han cambiado, incluso volviéndose defensoras de la dignidad, buscando la eliminación de la discriminación, tomando o no como primer paso, en voz de un tono de piel? Tal vez, no en forma de señalar y desacreditar sino al avance, crecimiento además de la empatía adquirida, muestra de un entendimiento en pro de la humanidad.

Ahora bien, cabe realizar el análisis sobre la revista VOGUE, cual en ediciones pasadas ha mostrado a Yalitza Aparicio, la cocinera tradicional Abigail Mendoza y la comunidad muxe de la cultura zapoteca,  actualmente muestra en su portada a una joven mujer modelo, oriunda de Oaxaca, por primera vez en una revista de este estilo; sin embargo, la principal nota no fungió en la temática marcada en la fotografía, los contrastes de luz, la técnica usada desde el fotógrafo a fin de capturar todo el momento, sólo dándole un punto focal, según los medios, en los rasgos físico de aquella joven, siendo de tez morena, ojos cafés y cabello negro.  En vez de centrarnos en el tiempo que nos ha tomado darnos cuenta del tesoro guardado por la piel morena, al igual de no mantener, en forma exclusiva, los rasgos caucásicos en portadas, ya que México posee una gran diversidad de rasgos en sus habitantes, pensar de esa forma desacredita la belleza de estos, pues no solo existe belleza en la piel de tono claro o bronceado sino en tonos morenos, ellos exponen en cada expresión del cuerpo, el cómo se ve acompañado de luz y sombra, de igual forma los colores encargados de vestirlos, realzando o destacando sus características propias del sujeto quien ha sido designado para ser el modelo quien actuara como la voz de aquellos hasta cierto punto, olvidados, devolviendo parte de lo despojado por los grupos excluyentes, pugnando en la sociedad, las miradas, reflectores, citando algunos, la visibilidad no actuando o apreciando desde la óptica de una artesanía dentro del mostrador, pues se encuentra viva, a pesar de los años y del día a día.

¿Acaso, implica una tarea titánica en la creación de nuevas imágenes publicitarias, de cualquier índole? Posiblemente, el generar un cambio implique mostrar todas las caras de un país multicultural y lleno de colores, tradiciones, historia (tomando una nueva visión, como lo hizo el gran maestro León Portilla en aquel maravilloso libro “ LA VISIÓN DE LOS VENCIDOS”) sin incluir el estándar único de “latino internacional”, abrir el panorama a todos los habitantes de una nación dejando de concentrar todo en tales o cuales imágenes o situaciones de forma aspiracional, en algunos casos rechazando nuestro ser, incluso cambiando los “cánones” de belleza o democratizarlos. Cabe resaltar, la pugna por abrir los espacios, oportunidades, foros para deshacerse de la preponderancia en los medios tradicionales, sin ver con los mantos de enemigos a quienes se encuentran en un contexto diferente, tomando a manera de espacio comunicativo no insidioso, en favor, de compartir y lograr un cambio social.

No solo basta con visibilizar y normalizar, sino entender la realidad muchas veces desatendida o maquillada, ya que forma parte de la vida cotidiana, el seguir atribuyendo elemento de conductas penadas a determinadas personas basándonos en el tono de piel, cual silogismo, resulta o propicia caer en un error, inclusive, sin ser sometidos a otras cuestiones para deliberar de forma particular, generalizando dicha sentencia.

¿QUIÉN DIJO QUE AL SER DE PIEL MORENA NO HAY BELLEZA EN SUS RASGOS?

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