
En el marco del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo emitió un discurso de firmeza política centrado en la defensa de la soberanía nacional y el rechazo a cualquier intento de injerencia extranjera. Durante el desfile cívico-militar, la mandataria vinculó la resistencia histórica de 1862 con el panorama geopolítico actual, lanzando una advertencia a quienes cuestionan la independencia de su administración.
Defensa de la soberanía y rechazo a la intervención
La jefa del Ejecutivo federal subrayó que México mantiene una postura autónoma y que el destino del país corresponde exclusivamente a las y los mexicanos.
Mensaje de firmeza: Advirtió que aquellos que esperan ver a una presidenta doblegada ante intereses externos o que promueven la intervención están “destinados a la derrota”.
Independencia política: Sostuvo que ninguna potencia extranjera dictará la forma en que se gobierna México, reafirmando que el país es libre y soberano.
Crítica a sectores conservadores: Comparó a los grupos actuales que buscan apoyo en el exterior con los sectores del siglo XIX que promovieron la intervención francesa para imponer una monarquía.
Sentencia política: Afirmó que quienes buscan legitimarse fuera del país por falta de respaldo popular, así como quienes intentan reivindicar figuras históricas asociadas a la conquista y la opresión, enfrentan una derrota moral.
Relación con Estados Unidos: Cooperación, no imposición
Sheinbaum Pardo dirigió un mensaje directo a los Estados Unidos, proponiendo un modelo de relación basado en la igualdad y el respeto mutuo, citando referentes históricos de éxito diplomático.
Referente Juárez-Lincoln: Invitó al gobierno estadounidense a recordar la relación entre Benito Juárez y Abraham Lincoln como un ejemplo de reconocimiento y respeto a la República.
Igualdad bilateral: Dejó en claro que la relación actual debe sostenerse sin injerencias ni imposiciones, priorizando la cooperación sobre la subordinación.
Unidad nacional y patriotismo
Desde el escenario de la victoria del Ejército mexicano sobre las tropas francesas, la presidenta hizo un llamado a la unidad y a la preservación de los principios liberales que fundaron la nación.
Principio irrenunciable: Insistió en que la defensa de la soberanía es un valor permanente del pueblo mexicano, el cual está siempre dispuesto a proteger su independencia.
Prioridad nacional: Sostuvo que nada puede estar por encima de los intereses del pueblo de México.
Cierre histórico: Concluyó su mensaje citando a Vicente Guerrero: “La patria es primero”, y rindiendo homenaje al general Ignacio Zaragoza.
Este posicionamiento fue respaldado por el gobernador Alejandro Armenta, quien durante el mismo evento reafirmó que Puebla es ejemplo de dignidad nacional y que la entidad apoya la política exterior firme y diplomática de la presidenta.




