Hallan en la Sierra Norte de Puebla observatorio solar de más de 2 mil 500 años
El descubrimiento aporta información sobre los conocimientos astronómicos de las sociedades antiguas y su relación con los ciclos agrícolas

El hallazgo de un observatorio solar de más de 2 mil 500 años de antigüedad en la Sierra Norte de Puebla abre nuevas posibilidades para comprender los conocimientos astronómicos de las sociedades que habitaron el territorio poblano y la manera en que organizaban sus actividades agrícolas y ceremoniales.
Germán Martínez Gordillo, representante de la Sociedad Astronómica de Puebla, consideró que el descubrimiento es relevante porque constituye el primer registro identificado hasta ahora de una construcción de este tipo fuera del área maya, en el centro de México.
El especialista aclaró que esto no significa que sea el único vestigio existente, sino que representa una referencia para ampliar las investigaciones sobre posibles estructuras destinadas a observar el movimiento del Sol.
Además, señaló que el hallazgo podría motivar la revisión de otros sitios arqueológicos de Puebla y regiones cercanas, donde algunas construcciones podrían tener una función astronómica que todavía no ha sido identificada.
¿Para qué utilizaban los observatorios solares las sociedades antiguas?
Martínez Gordillo explicó que la observación del Sol permitía a los pueblos antiguos reconocer patrones en su movimiento aparente a lo largo del año. Estos cambios servían como referencia para identificar temporadas y organizar actividades fundamentales para la subsistencia.
“En la antigüedad necesitaban buscar algunas referencias para poder armar un calendario y tener ya noción de cuándo comenzar sus siembras, sus cosechas”, explicó.
Mediante la observación de los puntos del horizonte por donde salía y se ocultaba el Sol, así como de las variaciones en su posición, las comunidades podían reconocer fenómenos que se repetían periódicamente.
Esos patrones ayudaban a establecer referencias temporales para planificar la siembra, calcular los periodos de cosecha y anticipar cambios relacionados con las lluvias y la disponibilidad de alimentos.
“No era una curiosidad, era vital. De eso dependía la prosperidad de las poblaciones. De eso dependía cuánto alimento iban a tener”, enfatizó.
El especialista señaló que algunas sociedades construyeron estructuras orientadas hacia puntos específicos del horizonte para registrar estas variaciones. Por ello, la orientación, las dimensiones y las características arquitectónicas de los vestigios son elementos que los investigadores analizan para determinar si tuvieron una función astronómica.
El descubrimiento amplía el conocimiento sobre las culturas de Puebla
Para el representante de la Sociedad Astronómica de Puebla, el hallazgo aporta nuevos elementos para reconstruir la historia de las comunidades antiguas, aunque no necesariamente modifica de manera radical las interpretaciones existentes.
“El conocimiento que tenemos de los pueblos antiguos está muy incompleto”, señaló.
Cada descubrimiento arqueológico puede aportar información sobre las formas de organización social, los conocimientos técnicos y las costumbres de las poblaciones que habitaron una región.
En este caso, la identificación de una estructura relacionada con la observación solar permitiría profundizar en el estudio de las prácticas astronómicas y de la manera en que los ciclos naturales se vinculaban con las actividades cotidianas y ceremoniales.
Martínez Gordillo consideró que conocer las características de este observatorio también puede ayudar a comparar sus elementos con los de otras zonas arqueológicas y orientar futuras investigaciones para identificar posibles construcciones similares.
Llaman a preservar el patrimonio arqueológico
El especialista destacó que difundir este tipo de descubrimientos también contribuye a generar conciencia sobre la importancia de proteger los vestigios arqueológicos.
La conservación de estos espacios permite estudiar las condiciones en las que vivieron las poblaciones antiguas, sus conocimientos y las razones por las que eligieron determinados lugares para asentarse.
Martínez Gordillo sostuvo que todavía existen aspectos por investigar sobre las culturas que se desarrollaron en Puebla, por lo que consideró importante fomentar el interés por el patrimonio histórico y arqueológico de la entidad.
El observatorio solar descubierto en la Sierra Norte representa, de esta manera, una nueva oportunidad para estudiar la relación entre la astronomía, la agricultura y las prácticas culturales de las sociedades que habitaron el territorio poblano hace más de dos milenios.




