ENJAMBRE SACUDE PUEBLA CON SU “DAÑOS LUZ TOUR 2025”: UNA NOCHE DE ROCK, NOSTALGIA Y ABEJITAS VIBRANDO AL UNÍSONO

El sábado 8 de noviembre, el Auditorio Explanada de Cholula se convirtió en un enjambre de emociones. La banda mexicana de rock Enjambre aterrizó en Puebla como parte de su gira “Daños Luz Tour 2025”, y lo hizo con un concierto que fue mucho más que música: fue una experiencia colectiva de catarsis, energía y complicidad.
Los boletos salieron a la venta el 27 de septiembre y se agotaron en menos de dos semanas, confirmando que Puebla es territorio enjambrista . Con precios que iban de los $500 a los $1,650 pesos, el recinto lució completamente lleno desde temprano, con fans —las famosas “abejitas”— listos para dejarse llevar por el rock alternativo de la banda.
Puntuales a las 21:00 horas, las luces púrpuras y rojas iluminaron el escenario y comenzó el viaje. El setlist fue una mezcla perfecta entre clásicos y nuevas composiciones, hilando temas de luz, daño emocional y redención sonora. Canciones como “Dulce Soledad”, “Madrugada” y “Vida en el Espejo” desataron la euforia colectiva, mientras que los nuevos temas “La Diferencia”, “Angustias” y “Juguete” mostraron la evolución lírica y musical de la banda.
Cada acorde fue recibido con gritos, coros y aplausos. El público poblano no solo escuchó: cantó, vibró y se fundió con la banda en una complicidad que pocas agrupaciones logran generar. Las reseñas posteriores no exageran al describirlo como una noche inolvidable y una presentación que tocó fibras profundas.
La banda no dudó en agradecer el cariño de Puebla, describiendo la fecha como parte de un fin de semana increíble, que coincidió con otras actividades culturales como el Festival Internacional de Puebla. La ciudad se convirtió en un epicentro de arte, música y emociones, y Enjambre fue uno de los protagonistas indiscutibles.
Con esta parada, el “Daños Luz Tour 2025” reafirma su poder de convocatoria y su capacidad de conectar con miles de almas a través de letras que duelen, sanan y brillan. Puebla respondió con fuerza, y el Auditorio Explanada se convirtió, por una noche, en un santuario del rock alternativo mexicano.




