De comer insectos peligrosos a la sala de urgencias: La irónica experiencia de una turista en México

La reconocida periodista y presentadora española Verónica Zumalacárregui, famosa por su programa Me voy a comer el mundo, ha demostrado que ni siquiera una experta en “comidas extremas” es inmune a la potencia de la gastronomía mexicana. Tras recorrer más de 75 países y probar desde escorpiones hasta hormigas, la comunicadora confesó que su mayor desafío de salud no vino de un insecto exótico, sino de la intensidad del chile.
A diferencia de sus experiencias en Asia o el Amazonas, donde el riesgo suele estar en la higiene o en ingredientes desconocidos, en México el problema fue la frecuencia y la acumulación.
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El diagnóstico: 15 días de fuego
Zumalacárregui explicó que su organismo colapsó tras mantener una dieta estrictamente mexicana durante dos semanas consecutivas.
El factor acumulativo: “Me he enfermado alguna vez en México comiendo 15 días seguido picante”, relató.
No fue intoxicación: A diferencia de otros viajes, no se trató de comida en mal estado, sino de la reacción natural del sistema digestivo ante la capsaicina (el componente activo del chile) consumida de forma ininterrumpida.
El choque cultural: Para un paladar europeo, incluso uno entrenado, la acidez y el picor de las salsas mexicanas en cada comida (desayuno, comida y cena) representa un reto fisiológico mayor que comer un insecto frito.
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Un historial de “estómagos de acero”
Para poner en contexto su recaída en México, cabe recordar los platillos que Verónica sí ha podido digerir sin mayores problemas en otros rincones del planeta:
| Región | Alimento “Extremo” | Resultado |
| Pekín, China | Escorpiones en brocheta. | Éxito (Tradición callejera). |
| Colombia | Hormigas culonas. | Éxito (Aperitivo tradicional). |
| Perú | Gusanos de la selva. | Éxito (Proteína local). |
| Vietnam | Grillos y saltamontes. | Éxito (Textura crujiente). |
| Georgia | Sopa de pezuñas y tripa. | Incomodidad, pero sin enfermedad grave. |
Otros incidentes de salud en su carrera
A pesar de su capacidad de adaptación, la periodista ha enfrentado momentos críticos donde el agua o la preparación local superaron sus defensas:
Paraguay: Sufrió una intoxicación severa al convivir con comunidades indígenas. El causante fue una sopa preparada con agua local a la que su sistema inmunológico no estaba adaptado.
Jamaica: Aunque no enfermó, destacó el reto de recolectar ingredientes silvestres con comunidades rastafaris, donde la dieta es estrictamente natural y directa de la jungla.
La filosofía de “Comerse al Mundo”
Para Zumalacárregui, estos episodios son gajes del oficio. Su metodología se basa en:
Cero Prejuicios: Aceptar lo que los locales ofrecen como muestra de respeto y curiosidad cultural.
Inmersión Total: Cocinar y vivir con las familias para entender que la comida es el reflejo de la historia de un pueblo.
Resistencia Evolutiva: Asegura que, con los años, su cuerpo ha desarrollado una “memoria inmunológica” que le permite recuperarse más rápido de estos choques dietéticos.
“La comida es una forma de comprender la identidad de cada comunidad”, afirma la periodista, quien a pesar del incidente con el picante, sigue considerando a la mexicana como una de las gastronomías más fascinantes del mundo.




