Curso intensivo

Un subcampeonato en el Giro de Italia nunca se había dado en la historia del ciclismo mexicano; que un ciclista nacional terminara con la maglia blanca del líder en la clasificación de jóvenes en una gran vuelta, tampoco, que se metiera a seis pódiums en la competencia de tres semanas menos, que liderara por once jornadas consecutivas mucho menos, que a los veintiún años lograra todo eso y se mostrara capaz de ganar el Giro era impensable cuando arrancó el pasado diez de mayo en Albania, nadie lo tenía en el radar; y, sin embargo, el sábado cuando pagó el noviciado y se equivocó al quedarse a la rueda del díscolo Richard Carapaz en lugar de ir por el tercer lugar Simon Yates que buscaba un hueco y lo encontró entre la indecisión del mexicano y la falta de estrategia del Team Emirates, hubo algunos en México que llamaron perdedor a Isaac del Toro, a pesar de que en muchos casos, gracias al propio del Toro se acercaron al ciclismo de ruta.
La etapa del sábado fue muy dura para México, fue un curso intensivo no sólo para del Toro, sino para los nuevos aficionados al ciclismo de ruta, esos que se acercaron de inmediato cunado escucharon que un mexicano, del que nunca antes habían tenido referencias a pesar de que hace un año ya había ganado el Tour del Avenir (el Tour de Francia sub 23), lideraba una competencia llamada Giro de Italia en la cual el líder se viste de rosa.
Así se acercaron a un deporte que antes gozaba de los grandes resúmenes del Tour de Francia a través de “DeporTV” desde los tiempos de Imevisión y en el que exponentes nacionales como Raúl Alcalá tuvieron buenos momentos en esas tierras francesas o el “Halcón de Huamantla”, Miguel Arroyo y otro tlaxcalteca, Julio Alberto Pérez Cuapio en Italia.
Si del Toro tuvo que aprender en carne propia que la defensa del liderato obliga a momentos de rebeldía ante la soledad, el nuevo aficionado mexicano aprendió que el ciclismo de ruta es un deporte de conjunto en el que la estrategia tiene un papel preponderante.
Simon Yates es miembro del Visma, el mayor rival del Emirates. Es un equipo de Países Bajos que tiene entre sus filas al doble ganador del Tour de Francia, Jonas Vingegaard quien no compitió en Italia preparando su duelo con el líder el Emirates, Tadej Pogacar quien tampoco se dio cita en el Giro para defender el campeonato de hace un año; sin embargo, ambos conjuntos tienen tan buenos ciclistas que se volvieron a enfrentar en tierras transalpinas.
Yates jugó muy bien sus cartas, como tercer de la clasificación general, en la previa de las dos últimas jornadas de montaña declaró que su momento para buscar un mejor resultado era la etapa del viernes; cuando del Toro llegó en segundo lugar y le sacó dos segundos a Carapaz y varios más a Yates, varios expertos consideraron que la penúltima etapa era un duelo latinoamericano entre el mexicano y el ecuatoriano, se olvidaron de Yates y de su equipo.
Tal parece que el propio Emirates se centró en ese duelo y descuidó al equipo Visma que hizo una estrategia de carrera muy buena, coronada por Yates quien recibió la gran ayuda de Woput van Aert (uno de los mejores ciclistas del mundo) para sacar una ventaja ante la cual ya no pudieron reaccionar.
El error de estrategia del Emirates fue permitir que del Toro se quedara solo en la llamada Cima Coppi, el mexicano respondió a los ataques de Carapaz, pero dejó ir a Yates, mientras que en la fuga que parecía no tener mayor incidencia en la clasificación general tampoco había representantes del Emirates, pero sí del Visma y era van Aert, ahí radicó la falla de estrategia del equipo del mexicano, pero una vez que Yates atacó, del Toro no supo leer la carrera y al no responder permitió que el británico se escapara y contactara con van Aert, Visma sabía que si Yates encontraba a van Aert en el llano podía aspirar a la victoria final, porque el belga es un especialista en los sprints y contrarreloj, pero sabe trabajar para el equipo, van Aert marcó un gran ritmo que ante la falta de comunicación entre del Toro y Carapaz significó la diferencia de más siete minutos entre el aspirante a la maglia rosa y los dos latinoamericanos que se terminaron marcando tanto que dejaron ir al otro que podía arrebatarles la victoria; el director del equipo Jumbo-Visma es el neerlandés Merjin Zeeman quien con su estrategia sorprendió al vasco Joxean Fernández “Matxin”, director de carrera del Emirates.
Deporte de conjunto en el que hay un triunfo individual, deporte de estrategia para coronar a un ciclista es la lección del curso intensivo que deparó la cima Coppi a los aficionados mexicanos, porque Indurain no habría brillado tanto sin “Banesto”, Pogacar ahora sin el propio Emirates o Vingegaard sin Jumbo Visma, el propio Armstrong, con todo y el dopaje, sin el US Postal; mientras que del Toro se llevó una lección que sufrió en carne propia el ahora campeón del Giro, Simon Yates en la misma Cima Coppi.
Hace siete años, el británico colapsó ahí tras ceder 39 minutos ante su compatriota Chris Froome quien atacó a ochenta kilómetros de la meta, lo que habla de que el deporte ofrece revanchas, siete años más tarde, Yates tuvo la suya gracias a la gran estrategia de su equipo, a la colaboración de van Aert y a su fino trabajo para leer la carrera y dejar atrás a los latinoamericanos que no pudieron colaborar en un momento determinado y cuando otros hombres del Emirates lograron enlazar con del Toro, todo estaba hecho, con un mexicano que visto el daño prefirió garantizar el inédito subcampeonato del Giro para México.
Isaac del Toro ganó una etapa, la primera para un ciclista mexicano en el Giro de Italia desde Julio Alberto Pérez Cuapio hace veintitrés años, seis veces subió al pódium, con ese triunfo, cuatro segundos lugares y un tercer sitio, fue campeón entre los ciclistas jóvenes, mantuvo la maglia rosa por once jornadas, la mayor cifra para un joven por debajo de los veintidós años desde Fausto Coppi en 1940; Coppi ganó cinco giros y dos Tours de Francia lo que habla de su grandeza y del propio nivel del mexicano.
Es el tercer ciclista sub 23 en lograr un subcampeonato del Giro, pero es el primer ciclista no europeo en la historia en lograr un pódium del Giro antes de los veintitrés años y sólo el segundo no italiano, después de un monstruo llamado Eddie Merckx (ganador de cinco giros y cinco Tours).
La reacción de algunos revela los vicios a la hora de comunicar los resultados deportivos, esa idea de que sólo el campeón tiene éxito y todos los demás fracasan, ¿cómo va a fracasar alguien que rompió tantas marcas no sólo para el ciclismo mexicano, sino para el ciclismo latinoamericano al ser el primer sub-23 no europeo en alcanzar el pódium?
De la misma forma, por desgracia, demuestra la incongruencia de expectativas a la hora de medir al deporte mexicano: A la selección nacional de futbol, de la cual se habla hasta la extenuación, se le pide el quinto partido, ahora sexto ante el aumento de selecciones en el mundial, es decir, terminar dentro del top ocho, algo que sólo dos veces se ha conseguido y las dos ocasiones han sido en casa, sólo una vez la selección ha ganado un partido de eliminación directa y fue hace casi cuarenta años en México 86, se sueña con ese top ocho, pero a algunos se les hace poco todo un subcampeón del Giro de Italia en la primera ocasión que participa.
*Con información de Antonio Abascal




