
Para guiar nuestra visión global, éste artículo se basará en el entendimiento de las megatendencias, concepto manejado internacionalmente por consultoras como E&Y y PWC e instituciones como la OCDE y WEFORUM para referirse a los grandes cambios que afectan de miles a millones de personas en diferentes aspectos de su vida, abarcando regiones geográficas extensas y que se pueden formar de forma acelerada o incluso tomar hasta 60 años en formarse.
Hoy nos enfocaremos en aquellas megatendencias que se encuentran relacionadas al sector energético, mi principal objetivo es realizar una reflexión y análisis sobre lo que he aprendido, para ello es importante comprender que una megatendencia es la suma de grandes cambios estructurales, que toman tiempo en formarse, y cuya influencia o impacto puede perdurar por décadas y abarcar regiones geográficas extensas.
Es decir, son aquellos cambios a gran escala que afectan a miles o millones de personas en todo el mundo, y que a su vez, llegan a modificar su comportamiento. Existen cinco megatendencias, estas son:
- Cambios demográficos y sociales.
- Cambios climáticos y escasez de recursos naturales.
- Cambios en la economía.
- Cambios geopolíticos.
- Cambios tecnológicos.
Cambios que están directamente relacionados con la pérdida, la escasez y distribución de recursos como el agua, la tierra para sembrar, los alimentos, especies de animales y vegetales, entre otros. En éste sentido algunas de las tendencias son el cambio climático, la constante preocupación mundial ante microbios y enfermedades resistentes a antibióticos, la degradación del medioambiente, la reducción en los costos de energía limpia, el aumento del uso de energías alternas, la agricultura y silvicultura sostenibles, la generación de modelos de negocio sustentables y la demanda a los gobiernos por mejores condiciones ambientales.
Todo lo cual implica enormes desafíos en torno a la seguridad energética, problemáticas tales como que el 60% de la población mundial enfrentará problemáticas relativas al agua para el 2049, el desafortunado desperdicio de alimentos, el 52% de la tierra para agricultura presenta actualmente degradación moderada o severa por uso inadecuado del suelo. Se piensa que para el 2050, más del 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero serán producidas por industrias generadoras de energía, debido al crecimiento económico de las principales economías emergentes.
Se necesitará un 60% más de alimentos para alimentar a 9,7 mil millones de personas para el 2049, el 10% de la diversidad de especies vegetales y animales se perderá para el 2050, presentando las mayores pérdidas Asia, Europa y Sudáfrica. Para el 2050, la demanda por el agua será mayor al 55% Daño de ecosistemas Para el 2040, la demanda por la energía global será mayor al 37% Sequías por lo tanto es necesario que entendamos que México cuenta con una estructura institucional base que puede orientar el impulso a las energías renovables.
Algunas de las herramientas emergentes que acompañan la megatendencia de cambios planetarios, en su clima y sus recursos naturales son: El impulso a la biomimética, la imitación de animales y naturaleza para desarrollo de tecnología, el impulso a la energía del mar, a la energía solar, la energía geotérmica, la energía renovable que se obtiene mediante el aprovechamiento del calor natural del interior de la tierra. Energía eólica, fuente de energía renovable que utiliza la fuerza del viento para generar electricidad, los jardines verticales y la energía hidroeléctrica.
Sin embargo a pesar de que el mundo se dirige hacia un rumbo más sustentable y sostenible, la actual administración del Gobierno de México va en sentido contrario, impulsando la producción nacional de crudo, la explotación de la tierra a través de la refinería de dos bocas, con todos sus riesgos que esté proyecto implica.
Hoy en México tenemos seis refinerías, setenta y tres terminales de almacenamiento y reparto (TAR), cinco terminales de operación marítima y portuaria, diez residencias de operación marítima, sin embargo México es un país importador de gas natural, el cual viene principalmente por un ducto desde el occidente de Texas, todo lo cual atiende a las necesidades de consumo de la sociedad mexicana.
Lo cierto es que el mundo requiere más energía, las sociedades modernas necesitan de la seguridad energética para satisfacer todas sus necesidades actuales, todo lo cual implica un paradigma sostenible, incentivos en el mercado, eficiencia energética, políticas públicas que atiendan los retos en materia ambiental para realizar una transición energética.
México ha pasado de ser un productor neto de energía a mantener un déficit en su balanza de energía, a pesar de tener a petróleos mexicanos (PEMEX) México no es un país productor neto de energía, todo lo cual abre la oportunidad para crear una estrategia de transición para promover el uso de tecnologías y combustibles limpios.
En conclusión, estoy convencido de que México tiene todo el potencial para ser un país que lidere la transición energética, ya que tenemos corriente alterna, gracias a nuestra geografía es óptima para impulsar las energías renovables, para el transporte, la industria, la construcción, para desarrollar con éxito todas nuestras actividades cotidianas.
Sin embargo para la sociedad mexicana la reforma energética implica un reto pues se requiere de definir roles, responsabilidades, crear fundaciones legales, revisar los propósitos, planes, involucrar a los stakeholders, es decir a la comunidad, colaborar con la iniciativa privada, que haya transparencia en todo el proceso, despertar emoción en todas las personas involucradas para hacer algo relevante, una excelente estrategia de comunicación para dar difusión al mensaje y al proyecto, con el fin de democratizar la energía.
Con una visión global de las megatendencias, podemos comprender que el futuro será sustentable o simplemente no será, estamos en una encrucijada en el planeta tierra, lo que hagamos hoy definirá nuestro futuro como civilización, no hay tiempo que perder, las energías renovables deben de ser normalizadas a tal grado de que poco a poco reconfiguremos el sistema eléctrico, el reto del Gobierno venidero será mantener una administración pública que sea consciente de los desafíos para tener seguridad energética en México y en el mundo.



