La reforma constitucional en materia de Juventud, un triunfo histórico paras las juventudes.
Por Yolotzin Bazaldúa Avilés y Eduardo Calderón.

La aprobación de la reforma constitucional en materia de juventud, realizada por la Cámara de Diputados el pasado 14 de octubre, constituye un hecho histórico para las juventudes de este país, es una reforma que le dará visibilidad a la población joven en la carta constitucional, pero lo más importante, permitirá que el Congreso de la Unión pueda legislar en materia de juventud y avanzar en un marco institucional que pueda darle una respuesta nacional a las graves problemáticas que vivimos.
El miércoles 14 de octubre se aprobó la reforma constitucional a los artículos 4° y 73° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de juventud, con 386 votos a favor y tres abstenciones. Anteriormente, la reforma ya había recibido la aprobación del Senado de la República por lo que se cumplió el proceso legislativo que corresponde al Congreso de la Unión.
El camino a seguir de la reforma es que 17 Congresos locales ratifiquen el cambio constitucional, para que así, pase a su promulgación por parte del Presidente de la República. Cabe señalar, que la reforma constitucional aprobada por el Congreso, establece que a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, se tendrá un año para realizar la ley reglamentaria, cuestión que abre la oportunidad para avanzar en la Ley General de Juventudes.
Desde el Ateneo Nacional de la Juventud A.C. reconocemos que el resultado de lo que se aprobó es el resultado de la pluralidad, donde diversos legisladores de distintas formaciones políticas presentaron alguna iniciativa en favor de las personas jóvenes. Es importante señalar, que durante este proceso hemos participado una variedad de organizaciones de la sociedad civil y colectivos juveniles, quienes hemos aportado ideas, pero principalmente hemos ejercido una presión constante para que los legisladores no dejaran el tema en la congeladora.
Esta reforma, hay que verla también como una consecuencia de la lucha histórica que las juventudes hemos emprendido para transformar nuestra realidad, para ser dueños de nuestro presente y para ser parte activa de la construcción de nuestro futuro. Nunca más los jóvenes debemos ser excluidos de la política.
Es un paso para mejorar las sinergias entre las instituciones y las juventudes, ya que se nos dice los jóvenes somos apáticos en la política, cuando la realidad es que a nivel mundial y en México somos actores importantes de las batallas sociales, como la lucha contra la desigualdad, contra la discriminación o las diversas injusticias que vivimos todos los días. Las juventudes participamos desde el activismo, la protesta y los movimientos sociales, ante esto es la responsabilidad de los representes populares escuchar nuestras demandas y propuestas.
El camino que falta por recorrer
La aprobación de esta reforma constitucional traerá consigo la inauguración de una nueva etapa para acabar con los pendientes legislativos que por muchos años estuvieron ignorados, como es el caso de la Ley General de Juventudes. Nos urge un marco legal para ofrecer una atención integral e igualitaria a este sector de la población, no importa si hablamos de un joven de la Ciudad de México, de Oaxaca o de Tijuana, debe existir un mismo conjunto de reglas que garantice, proteja y promueva nuestros derechos.
Por otro lado, en la Ley General de Juventudes será necesario atacar los problemas de la precariedad laboral, el desempleo, la educación, la salud mental y muchos temas más. Será esencial darle un enfoque de género, para acabar con las desigualdades y las violencias que viven las mujeres. También, se tendrán que discutir los mecanismos para incluir a las juventudes que han sido históricamente excluidas, como las comunidades indígenas, la población LGBTTI+, madres solteras jóvenes y personas con discapacidad.
En conclusión, las personas jóvenes somos uno de los sectores sociales más importantes, es nuestro deber pugnar por que el relevo generacional permita la construcción de una juventud, solidaria e igualitaria comprometida con México. Desde el Ateneo Nacional de la Juventud, acompañaremos el proceso legislativo de la Ley General de Juventudes, donde pedimos haya una discusión guiada bajo los principios del Parlamento Abierto y donde se permita la participación de todas las organizaciones y colectivos interesados en el tema.
Eduardo Calderón
Coordinador Nacional de Agenda Nacional del
Ateneo Nacional de la Juventud
Yolotzin Bazaldúa Avilés
Directora de Vinculación del
Ateneo Nacional de la Juventud A.C.




